miércoles, 18 de julio de 2018

Un tipo fuerte

"Soy un tipo fuerte", repetía constantemente mientras apagaba un cigarrillo contra la pared. "Soy un
tipo fuerte". Las piernas cruzadas, la espalda apoyada, los hombros caídos. "Soy un tipo fuerte". La vio llegar a lo lejos. Fue a encender otro cigarro. Desisitió. Le temblaban las manos y él era un tipo fuerte. El tacón sobre la acera anunciaba un cataclismo, los dos besos silenciosos anunciaban el apocalipsis. Cuando se despidieron había olvidado su promesa y había huído de sus palabras. Sus lágrimas solo reflejaban la estampa de un tipo hundido.

martes, 17 de julio de 2018

Aquella noche

Todo era parecido a aquella noche, salvo que nada sería nunca como aquella noche. Las luces de neón, la música disco, las niñas bailando y los niños mirando como bobos. Uno de ellos, él, anonadado por la expresión artística de una morena que se movía con el ritmo de un ángel. Quiso acercarse, pero no pudo. Necesitó otra copa y, después, otra copa más. Sólo entonces se atrevió a acercarse y sólo entonces el destino le jugó su peor baza. Le sangró la nariz, de manera inconsciente, y mientras besaba aquellos labios de purpurina sentía un sabor a sal mezclado con saliva. No tardaron en separarse. Ella marchó abrumada y él quedó petrificado, pasando la lengua por los labios, rememorando un instante mágico.

Ella no había vuelto por allí, los neones seguían brillando y la música había evolucionado hacia una especie de tecno inabordable. Había más niñas, más niños y más copas, pero no había vuelto a besar a nadie. Sin embargo, cada vez que sentía la tentación de regresar atrás, golpeaba en seco su tabique nasal. Y entonces aparecía la sangre. Y entonces, sólo entonces, reaparecía el instante. El mundo se paraba, su pantalón se abultaba y la noche volvía a ser, durante unos minutos como aquella noche.

lunes, 16 de julio de 2018

El de los monos

- Date prisa que pronto me llama el cansino
- ¿Pero no te dijo que hoy descansábais?
- A saber, con este todo es posible. Lo mismo va por el río y ve un cocodrilo y le da por hacer el tonto otro rato.
- ¿Y para qué te necesita?
- Pues de palmera, para qué me va a querer.

En ese momento, una voz aguda retumbó entre los árboles.

"Aaaaaaaaa... aaaaaaaa. aaaaaaaaa".

- La madre que lo parió. Me voy.
- Joder, chita, de esta manera no forma de que echemos un polvo.

martes, 10 de julio de 2018

Entre silencios y sonrisas

Desde entonces papá ya nunca juega con él. Él pasa a saludarle todas las tardes, pero mamá le regaña cuando quiere jugar con la maquinita. Mientras sale, creer ver a papá despedirse con una sonrisa, pero con ese tubo en la boca le resulta imposible distinguir entre silencios y sonrisas.

lunes, 9 de julio de 2018

Una noche juntos

- Sólo te pido una noche juntos.
- ¿Y después?
- Después, una vida.
- ¿Y si no funciona?
- Será una vida en el recuerdo, igualmente.

jueves, 5 de julio de 2018

Distorsión

La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter, el licántropo encadenado lanza dentelladas de sangre a un unicornio recién nacido, el gnomo ha salido del árbol y se dirige a la habitación azul. Papá grita. El bebé llora. Mamá se encierra en el baño. Cuando el hada del espejo le seque las lágrimas me dirá que la cena ya está lista.

miércoles, 4 de julio de 2018

Ya no hay héroes

Alberthor no había traído el martillo pese a que trabajaba de carpintero, Hulkio no supo hacer la masa
pese a que trabaja de albañil, Capijuán América no tenía el escudo pese a que cincelaba armas en una fábrica de Toledo y Piteresa Parker no sacó sus uñas para mostrar lo bien que araña. No nos quedó otra que sopesar las opciones y elegimos la más fácil. Ellos eran más fuertes y parecían mejor entrenados. Así que salimos corriendo. Correr es de cobardes, decía el abuelo cada vez que me amenzaba con la alpargate. Y yo, igual que entonces, le diría al yayo que una cosa es ser un héroe y otra es ser un gilipollas.

martes, 3 de julio de 2018

Frente a Cupido


Ordenaron colocarle una venda en los ojos y, desde que Cupido dispara al azar, en el Olimpo se desbocó el negocio de las apuestas. Intuyo que en todos esto años ningún Dios ha apostado por mí, pero yo no pienso rendirme.

¡Rubia! ¡Desde que te vi parezco un trébede!