Puro código y algoritmos son tus besos por la mañana. Según va avanzando el día vamos entrando en materia y ya se convierten en física, la química llega por la noche, justo cuando el Big Bang deshace la cama y la lluvia de estrellas precede a la calma. Entonces llega el agujero negro, nos engulle el silencio y perdemos la suma. El despertador nos da la hora y nos obliga a volver a despejar la incógnita en la ecuación, un día más. El problema es que la equis ha dejado de tender a infinito.
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