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La promesa recordada, no es más que lo que creíste.
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¿Entonces por qué la luz apagada? ¿Por qué los besos que me diste ahora
no saben a nada?
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Porque no eres lo que fuiste y no volverá la mirada que tantas veces
repetiste.
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Te miré por un poema y no era un tema banal. Me hiciste aprender el mal y
entonces no había problema ¿Por qué ahora no es igual?
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Porque el final del dilema no es más que una señal de que si tocas la
moral te quema, así que cambiemos de tema.
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¿Te crees que esquivando el fonema ya no serás inmortal?
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Tan sólo buscaba una razón por la que ser recordado.
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Te equivocaste de situación, ahora serás olvidado.
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¡No pares mi corazón!
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¿Acaso te importó el mío cuando te diste al libre albedrío?
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Eras un lugar sombrío y a tu lado sentí el frío.
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¡Tú me encerraste en tu caserío! Si querías otra sensación ¿Por qué no la
buscaste a mi lado?
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Porque los versos ajados, más que remota ilusión, sólo son ritos pasados
que no bailan a mi son.
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¿Y ahora me pides perdón?
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Me di cuenta de repente de que uno y uno sí son dos.
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Ahora es tarde y el pasado no es presente.
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Deja que de nuevo lo intente; hoy escribo para vos.
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Lo siento, pasa la vez al siguiente, yo ahora te digo adiós y lo hago
mirando al frente.
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¿Cuándo dejé de ser tu Dios?
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En el momento en que fui consciente que en mis accesos de tos, jamás te
tendría enfrente.
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Me perderé entre la gente. Adiós, nuevamente.
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Adiós, definitivamente.