lunes, 31 de marzo de 2025

Ecuaciones

Puro código y algoritmos son tus besos por la mañana. Según va avanzando el día vamos entrando en materia y ya se convierten en física, la química llega por la noche, justo cuando el Big Bang deshace la cama y la lluvia de estrellas precede a la calma. Entonces llega el agujero negro, nos engulle el silencio y perdemos la suma. El despertador nos da la hora y nos obliga a volver a despejar la incógnita en la ecuación, un día más. El problema es que la equis ha dejado de tender a infinito.

lunes, 17 de marzo de 2025

El bebé

- Nueve de mayo de dos mil veintidós, diecisiete horas y once minutos. Interrogatorio a doña Ana Espinas Verdes, sospechosa de abandono a recién nacido en un contenedor de basuras la Calle de las Tormentas. El bebé fue encontrado por un operario de la limpieza mientras que la mujer descansaba sobre un bordillo rodeada de un charco de sangre que nacía desde su entrepierna. Empezamos ¿Por qué abandonó usted al bebé?

- Era mi obligación.

- Su obligación nunca debe ser provocar la muerte de nadie, incluso si es un recién nacido. Sabe que existen otras alternativas.

- No tenía alternativa.

- La sospechosa se levanta la camiseta y muestra una señal en su vientre. Se trata de una cruz invertida.

- No recuerdo haberme quedado embarazada.

- Siempre hay un acto que lo corrobora.

- Eso le quería decir, en ningún momento tuve contacto con un hombre durante los últimos dos años.

- Sabe que lo que me cuenta no es posible.

- Soñé con él

- ¿Con el bebé?

- Sí. Y no le gustaría saber qué me dijo.

- No estoy aquí para interpretar sueños sino para obtener respuestas.

- Nos va a matar a todos.

- No lo veo muy factible.

- ¿Qué hicieron con él?

- Está a salvo en un hospital.


Se escucha un revuelo. La puerta se abre. Los ojos se abren y la garganta se enciende.

- Hay un incendio terrible en el Hospital Comarcal.


La puerta se cierra. Las voces viajan y el silencio se adueña de la sala.

- Se lo dije.


El inspector se levanta y la mujer le sigue con la mirada sabiendo que, posiblemente, esa sea la última vez que le vea con vida.


martes, 18 de febrero de 2025

Mecanografía

Entonces seré yo quien necesite un amigo imaginario cuando te canses de mis turnos de noche y recurras a los posters de revistas, cuando te levantes cada mañana como María la de Mecano y yo moje las ganas en el café, cuando te encuentre con compañía en la puerta del portal y, taciturna, abra la puerta fingiendo no haber visto nada, evitando las navajas aunque por dentro lleve una puñalada cosida en el corazón.

viernes, 24 de enero de 2025

Help

Recorro su cabecita con mis membranosas manos mientras mastico sus dedos despacio. Me encanta el crujido de los huesos entre mis dientes. Para el final dejaré la masa viscosa que tienen debajo del pelo. Desde que llegamos a este planeta hemos probado de todo, pero lo único que nos mantiene con vida es la carne de Help. Es lo único que saben decir, incluso cuando están a punto de ser sacrificados. Arranco con ansia otro pedazo mientras espero el regreso de la expedición. Ojalá hayan encontrado más. Últimamente escasean y no quiero que me regañen por haberme comido el último.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Los niños

Los siguientes serían los niños a no ser que depositase un millón de euros en el número de cuenta opaca que le había facilitado. Con el cadáver de su mujer aún caliente, le dio por pensar en todos los planes que había dejado de hacer desde que los niños habían gobernado la casa y su esposa se había entregado, sumisa, a su dictadura del capricho. Entonces dibujó un plan y reservó un crucero en el Mar de Noruega. Siempre había deseado conocer los fiordos y sin aquel millón de euros, lo máximo que conocería sería la piscina de su jardín y ya la tenía demasiado vista.

jueves, 21 de noviembre de 2024

El legado

Hola.

Aquí estoy otra vez; colmado de honores después del último éxito, contando los billetes que me proporcionó el último premio y buscando un rato libre en la agenda para poder pasar un día con mis hijos en el parque de atracciones. Todo lo que me prometiste se está cumpliendo ¿Recuerdas? Tú pones el talento y yo te ofrezco un legado. Ya son seis años a tu lado y es la sexta vez que te escribo el mismo e-mail. Ya sé que me dirás que esto del bloqueo es pasajero, que seguro se cruzará una nube y su forma dará origen a una idea y que me sentaré de nuevo enfrente del ordenador y no cesaré de teclear hasta que escriba la palabra “Fin”, pero es que esta vez  te lo digo en serio.

Cuando leíste el borrador de la última novela estuvimos una semana y media discutiendo. Tú no entendías que me hubiese cargado al protagonista y yo no entendía que tú no comprendieses la necesidad que tenía de quitarme de encima a aquel maldito pedante. Tú querías una saga y yo lo zanjé con una trilogía. Le hubiese matado en el segundo libro, pero el primero tuvo tanto éxito que opté por la codicia en lugar de la necesidad.

Y ahora que me siento liberado te escribo para decirte que no habrá una sexta novela, que me he cansado de imaginar una vida que jamás podré vivir y que he decidido planear una nueva que ahora puedo permitirme. Me llevaré a mi familia lejos, disfrutaré atardeceres distintos y me lanzaré por acantilados peligrosos. Y quizá algún día, si encuentro a una editora que me compre verdades, mandaré la fama al carajo y publicaré mi historia sin ningún tipo de imposición.

Y ese será mi verdadero legado.

Fin.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Ángeles

Ahogado en la laguna, permanece quieto en espera de los ángeles que le prometieron un viaje. Desde arriba todo se ve más claro; su cuerpo flotando, los pájaros sobrevolando, los peces nadando y las ramas meciéndose. Incluso puede ver, aunque no termina de distinguirlos, un par de brazos moviéndose en lo alto del acantilado. Su último recuerdo fue allá arriba y no había ningún ángel, sino un demonio con la misma cara que su hermano pequeño.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Choque de trenes

Es pedante, arrogante, insoportable y con un punto chulesco que provoca rechazo hasta el inicio de su descripción, pero qué queréis que os diga, a mí me cae bien. Ha deshecho tantas camas y bajado tantas escaleras que ni él mismo es capaz de recordar el primer escarceo por más que se empeñe en tratar de olvidar el último. Porque ella es dulce, generosa, emprendedora y, sobre todo, tiene ese punto de carisma literario que provoca la necesidad imperiosa de una nueva línea y la obligación moral de una nueva página.

¿Cómo conseguir que este choque de trenes no termine con un descarrilamiento? Lo que realmente deseo es que ella sea libre, viaje, sueñe y vuele sin fronteras mientras que él siga rompiendo corazones al tiempo que cose el suyo con el hilo del olvido y rasga su voz con la tijera del desdén. Mientras ambos fingen felicidad irán encontrando su lugar en el mundo a partir de un último beso en una terminal de aeropuerto vacía junto a una maleta cargada de reproches.

Pero es una novela romántica, me recuerda la editora. Hubo un día en el que le dio por abrir mis elucubraciones en la red y, después de un cruce de correos electrónicos, me propuso un trato; tú me escribes una novela de amor y yo te hago rico. Así que, por un puñado de euros, voy a vender mi dignidad a una docena de adolescentes que, con la lágrima en el rabillo del ojo y el deseo en la punta de la lengua, estarán deseando vivir su final feliz en una última escena en la que el avión vuela sobre sus cabezas y ellos regresan al mundo sin maleta, sin sueños y sin demasiados reproches.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Cuenta atrás

Su reflejo le espera, impaciente, en el espejo del viejo gimnasio. Hace tiempo que no huele a sudor y a linimento sino a polvo y abandono. En la estantería hay cinturones de campeón y algunas de fotos de un hombre en guardia cuyo rostro podría confundirse con el del tipo que, calzado con dos guantes, se enfrenta al espejo con una bata arrugada. Tras una sonrisa, reproduce el sonido de una campana y se dirige al frente para golpear, sin piedad, a su peor enemigo. El cristal se hace añicos y, ni así, es capaz de escuchar una cuenta atrás.

martes, 27 de agosto de 2024

En el país de los ciegos

-        ¿Qué tal mil euros?

El tuerto le miraba con cierta condescendencia y él contó, mentalmente, las cosas que podría comprar con ese dinero. No sabía a qué ojo de su interlocutor mirar y eso le confundía soberanamente. Leche, huevos, carne y alguna verdura. Podría dar de comer a mi familia durante unos meses y, quien sabe, quizá cuando me recupere pueda encontrar un trabajo. Seguro que había alguien dispuesto a cobrar su ayuda por incapacidad.

-        De acuerdo. – Contestó.

Desde que habían hecho el primer trasplante de ojo, habían sido muchos los ciegos que habían buscado un ojo sano con el que poder descubrir los colores del mundo. Pero aquel tipo no quería ser rey, sino emperador.

Ahora por fin sabía qué costaba un ojo de la cara.