miércoles, 22 de julio de 2020

lunes, 20 de julio de 2020

Vuelta a empezar

Empezó a llorar en el minuto treinta. Lo había preparado todo tan minuciosamente que había pasado por
alto los haces de luz que, desde su espalda, emitía el televisor silencioso. El marisco fresco, la carne de primera, el vino caro. Y la conversación perdida en algún lugar del comedor ¡Gol! Gritó él, ajeno al romanticismo. El marisco en la mesa, la carne en la nevera y la copa de vino sobre su camisa blanca. Y la última oportunidad, perdida. También para él. Y es que la vida se complica cuando amas a una mujer y estás loco por once hombres.

jueves, 16 de julio de 2020

Como mamá

Los zapatos vacíos llenaban uno de los armarios de la habitación. A Elsa le gustaba jugar con ellos;

soltaba su pelo, hacía aspavientos y taconeaba por el salón ante la sonrisa amarga de su padre.

-        Mira, papá. Soy mamá.

El pelo dorado, los ojos azules, los dientes blancos y alineados.

    -    Desgraciadamente, eres igual que ella. – Susurraba entre dientes mientras apuraba cigarros y lágrimas.

martes, 14 de julio de 2020

Mala suerte

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos nuevos y al vestido blanco prestado. Da mala suerte
que te vea antes de la ceremonia, le dijeron. Y mientras esperaba reflexionó sobre la suerte. La que tenía, la que le esperaba. Lo hizo tanto y tan conscientemente que cuando entraron a avisarla allí seguían el sofá, los zapatos y el vestido, pero ya no estaba ella.

lunes, 13 de julio de 2020

La carta de todos los años

Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá, igual que los cinco años anteriores. Él escribía la carta y mamá le prometía echarla al buzón. Cada seis de enero despertaba con ilusión y se acostaba con resignación. Otro año más, los Reyes no habían leído su carta. Otro año más, un puñado de papeles rotos viajaban de basura en basura mientras mamá seguía despertando con ilusión y acostándose con satisfacción.

martes, 7 de julio de 2020

Victoria tardía

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para la cena; vino para papá y agua para el abuelo. Desde que le habían diagnosticado la diabetes se pasaba el día junto al televisor y acariciando la cicatriz de la barbilla. El telediario hablaba de una exhumación y papá apretaba los dientes mientras llenaba un vaso de agua. El abuelo observó el retrato en sepia del joven que, contaban, había muerto en la guerra. Despacio, se levantó y llenó un vaso de vino que bebió de un trago. Después se sentó a la mesa y le vimos acariciarse la barbilla mientras cenábamos en silencio.

miércoles, 1 de julio de 2020

Genes

Le confesé a mi padre lo que había hecho en el partido de fútbol. Él nunca venía a verme y tampoco mostraba demasiado interés por mis historias. “He marcado dos goles con la zurda”, le decía entusiasmado con el balón bajo el brazo. Y él, desde el sofá, cogía la pelota y, con la derecha, tiraba siempre apuntando a la foto enmarcada del hombre vestido de futbolista que decoraba el salón. Pero era tan malo que casi siempre fallaba y, para disgusto de mamá, terminaba tirando alguna de las figuritas que había en el mueble.

viernes, 19 de junio de 2020

Chapas

Se me acumulan los garbanzos
sin el piquito, porque son los que mejor ruedan, mientras sigo estirando el tapiz y espero su llegada para empezar el campeonato. “Antes jugamos un partido de chapas que darte un beso”, me dijo. Como sus labios son de otro, espero que el partido, al menos, sea mío.

miércoles, 17 de junio de 2020

¿Sí, quiero?

Sufriendo lo indecible por amor la vi pasar a la iglesia vestida de ceremonia. Sabiendo que tras la pregunta, vendría una respuesta sin vuelta atrás, preferí cerrar los ojos y guardar la imagen de sus ojos llorosos mirando hacia el altar “¿Aceptas el sacramento del matrimonio?” Preguntó el cura. “Sí”, contesté yo, sabiendo que mataba dos vidas por no matar una sola.

viernes, 12 de junio de 2020

Planes de pupitre

Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, el maestro reprendió a Jaimito

por lo que llevaba en el estuche de cremallera. “A clase se viene sin juguetes”. Arturito guardó el compás y Jaimito el muñeco para hacer vudú. Tendría que ser otro día.