lunes, 31 de enero de 2022

La rata

La rata sonrió en aquel momento. Le llamaban así por esa cara tan fea. Con la boca ensangrentada, confesé el robo y me miró con aquellos dientes tan feos por encima del labio. Pensé que mi regreso le ablandaría y me dejaría volver a su lado. Pero él seguía con aquella horrible sonrisa. No la borró cuando le pusieron las maletas en la puerta y le dijeron a adiós. Papá había muerto de asco y mamá había muerto de pena. Así que ni siquiera tembló cuando ordenó que me ejecutasen. Para qué tener un hermano pudiendo tener una reputación.

viernes, 21 de enero de 2022

Gran Inhumano

El ruido de un tiroteo consiguió animarles de nuevo, pero la emoción se fue apagando a medida que los chicos volvían al baile y los bostezos volvían al sofá. Lo habían probado todo; alcohol, drogas, gente guapa, sexo e incluso un abuso, pero aquello seguía sin funcionar. Por eso recurrieron al boxeo primero, a las armas blancas después y, finalmente, a las armas de fuego. Tres chicas habían sido violadas y dos chicos habían muerto, pero aquello ya no lo levantaba ni Dios. “Meted los leones en la casa”, dijo el productor. “Y si tampoco funciona, cancelamos el programa”.

lunes, 10 de enero de 2022

El campanero

A las 22:00, se produjo la erupción y a Federico se le escapó una sonrisa nerviosa. La gente corría despavorida y el humo comenzó a oscurecer las calles. A las 22:30 llegó la lava. A las 23:00 se apagaron las voces y el reloj del ayuntamiento no perturbó el silencio cuando llegó la medianoche. Federico se asomó al campanario, se encogió de hombros y se arropó hasta el cuello. Aquel día no repicarían las campanas. Después llegarían los camiones, las cámaras y los servicios de emergencia, pero por una vez en su vida podría dormir tranquilo.

martes, 21 de diciembre de 2021

Si hubiese leído el cuento

A quien no entiendo es a él, siempre sentado junto al charco, leyendo ese inservible libro de magia y mirando al agua mientras yo salto delante de sus narices para llamar su atención. Pero nada, ahí sigue, con el libro y esa rama que encontró en el bosque, intentando conjurar algún hechizo. Si hubiese comprado un libro de cuentos, sabría que no le haría falta utilizar esa estúpida varita y que con un beso yo dejaría de ser un sapo y él dejaría de ser un aprendiz de mago.

lunes, 13 de diciembre de 2021

El borde del precipicio

La rutina es un fantasma que sólo ataca de día. De noche, mientras las sábanas respiran y el silencio se ahonda, al menos el sueño da una tregua por la que sobrevivir. Las palabras son puñales, las caricias son ausencias y los reproches son pan de cada día. Por ello, cuando la puerta se cierra y el vestíbulo se queda a oscuras, sabe sentirse en paz porque más allá del presente no hay futuro que resista tanta tristeza.

A menudo se pregunta qué ocurrió la primera vez que sintió desgana. Debía ser aquel trato despectivo, aquel olor tan despreciable, aquella manera de hablar con el tono jocoso y, en ocasiones, ofensivo o las veces que desaparecía por la puerta para pasar mañanas enteras con los amigos en el bar.

Lo peor era cuando regresaba. Con el cuerpo cargado de cerveza y los ojos ciegos por la ira, se dedicaba a reprochar todos y cada uno de sus sueños incumplidos. Nunca le había puesto una mano encima, eso era cierto, pero había maneras de maltratar sin dañar la carne capaces de dañar la cabeza hasta el extremo de convertir el amor en odio y el odio en puro desprecio.

Cada vez que escucha el portazo desea que sea el último, porque no quiere volver a verle, porque necesita empezar de nuevo, porque necesita, a fin de cuentas, sentirse persona después de un millón de años.

Entra a la cocina sintiéndose culpable y enciende la radio sintiéndose culpable de haberse sentido culpable. Todo es un cúmulo de contradicciones, todo lo que ocurre en su vida es un conato de locura, un borde del precipicio, un fallo del motor en pleno vuelo.

El locutor tiene la voz aguda y en su tono desprende un toque de erotismo. Se siente tan necesitada que es capaz de encapricharse por alguien que no conoce.

-        Aprobada en el Congreso la ley del divorcio.

La frase le sabe a impresión espontánea, a alegría súbita, a placer emocional, a nervios desparramados.

Al fin puede dar el paso, decir adiós, decir hola, empezar de nuevo, empezar lejos, tenerse cerca, tocarse, saberse, creerse.

Al fin puede ser una mujer libre.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Pilar

Pilar, te quiero.

Con aquellas tres palabras, el abuelo terminaba siempre las misivas que remitía a la calle del pueblo en la que residía.

La guerra fue larga y la abuela estuvo demasiado tiempo sin saber noticias.

De vez en cuando se cruzaba con la vecina y se lamentaba.

-        Yo creo que le ha pasado algo. Hace mucho que no me escribe.

La vecina la tranquilizaba "Seguro que está bien"
y la abuela se marchaba más convencida agradeciéndole su deferencia y amabilidad.

- Gracias, Pilar. – Decía siempre con una sonrisa.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

El loro del vecino

Hablando todo el día con el loro del vecino. Desde que murió la abuela, así se pasa los días el abuelo. Unos días hablan de política, de principios, valores e intereses. Otros días hablan de fútbol, de goles, victorias y fracasos y otros, alguna vez, hablan de actualidad. Pero nunca habían hablado de mujeres. Cuando el abuelo sacó de su cartera la foto de la abuela, el loro dijo “Fina” en voz muy clara. Y entonces el abuelo comprendió por qué el vecino tenía, de un tiempo a esta parte, aquel rictus tan triste y aquella mirada tan sombría.

jueves, 18 de noviembre de 2021

El decimocuarto

Lo hemos adoptado como un hijo más y nos hace ilusión enseñarle nuestros juegos, nuestros rincones secretos y nuestra lista de pruebas. Igual es capaz de subir a pulso la pared del cobertizo, bucear tres largos en la piscina o recitar de carrerilla la lista de números primos. Ahí viene. Camina erguido, vale. Mira al frente, perfecto. Tropieza con la alfombra y cae. Bajo la mirada y María sabe lo que debe hacer. Abre la puerta del sótano y le lanza escaleras abajo. Ahora hay que preparar catorce raciones de pan y agua. Quizá a la decimoquinta vaya la vencida.

lunes, 15 de noviembre de 2021

A tomar espacio

Su incontrolable afición por los viajecitos interplanetarios me ha causado trastornos en el sueño. Que no es capaz de aprenderse los husos horarios, dice. A ver si cuando vuelva se aprende el camino desde la casa de su madre hasta el puerto espacial. Y a ver si a ella también la llama tres veces cada noche para decirle que se le ha olvidado echarle calcetines negros y no puede ir a la cena con el ministro de comercio de Praxímeton.

martes, 2 de noviembre de 2021

Café para todos

El señor Tarradellas se levantó de la mesa muy ofuscado.

-        O me dan mi café o me voy.

 

Circunspecto, abrazaba su propio pecho mientras cruzaba los brazos con especial ahínco.

-        Quiero mi café.

 

Parecía un niño chico.

Cuando le pusieron su café, el señor Garaicoechea se puso rojo de envidia.

-        ¡Eh! ¡Yo también quiero un café!

 

El señor Clavero le miró sorprendido.

Los demás le miraron expectantes.

Si ya tenían su vaso de agua ¿Para qué querían un café?

-        No hay más café.

-        Pues entonces no respiro

 

Y se quedó con los brazos cruzados, los labios fruncidos y la cara cada vez más colorada.

El señor Clavero levantó la mano.

-        Pónganle un café al señorito.

 

Los demás miraron estupefactos. Abrieron mucho los ojos y el señor Rojas levantó la voz.

-        Pues nosotros no vamos a ser menos.

 

Y los señores Escuredo, Madrid y Albor miraron complacidos.

El señor Clavero miró al presidente y el presidente se encogió de hombros.

-        Pues nada, café para todos.