jueves, 22 de octubre de 2020

Minuto cero

Su preferido era el caracol de tierra, pero se habían agotado, así que buscó una tortuga laúd o un puñado

de saltamontes, pero no quedaba casi nada en el mercado de Wuhan. Anduvo entre los tenderetes y encontró al señor de los murciélagos. Recordó que hacía tiempo que no los probaba. Además, estaban a muy buen precio. Seguro que una sopita caliente le reconfortaba ante el frío que asolaba Hubei en aquel invierno voraz.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Lógica infantil

 -        La propia de los buenos espantapájaros es la de espantar pájaros, lo dice la palabra, la de los buenos

abrecartas es abrir cartas, los matamoscas matar moscas y los sacacorchos sacar corchos ¿Lo entiendes ahora, Manolín?

Y Manolín miró al abuelo con los ojos llenos de curiosidad.

-    ¿Entonces por eso está ciego el tío Casimiro?

jueves, 8 de octubre de 2020

Transición

Se va a estrellar, decían los nostálgicos. No va a llegar a los cien días, decían los soñadores. Le quedan dos

telediarios, decían los escépticos. Y el presidente Suárez encendía un cigarro tras otro esperando al meteorito mientras en la calle el pueblo hablaba, la libertad no tenía ira y una señora llamada Constitución iba tomando forma dentro de un cuarto oscuro.

lunes, 5 de octubre de 2020

Promesas

Mis cálculos son falsos porque no tuve en cuenta el valor. Prometí el cielo, la luna, las estrellas y hasta algún planeta más allá del sol. Pero a la hora de la verdad abrí los ojos, puse los pies en la tierra y me di cuenta de que tenía una familia. Promesas que no valen nada, me cantaba Iván Ferreiro. Promesas que valieron para conocerme, me canto yo un día tras otro.

martes, 29 de septiembre de 2020

Del revés

-        Llegará pronto. No es normal este calor. Se va a acabar el mundo. Veinticinco grados en febrero ¿Cuándo se ha visto? Y ahora el virus este. Y mañana será el meteorito. Nos queda poco, amigo.

Miró por el retrovisor y tiró la colilla del cigarrillo, aún humeante, por la ventanilla. Tosió sobre la palma de su mano y apuró el último trago de la lata de cerveza que compartían antes de arrojarla al exterior. El motor diésel rugió en el silencio.

-        ¿Ves? Ya está aquí.

Jorge se sentó detrás y saludó en voz baja.

    -    Vamos, tío. Qué llegamos tarde.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Sorpresa

-        Llegará pronto. – Dijo la madre a su hijo cuando su padre se introdujo en la máquina del tiempo.

Dos segundos después estaba en el año 2030 y su mujer se maquillaba frente al espejo mientras un hombre desnudo la observaba desde su cama.

En la mesilla había una fotografía de un chico con birrete y diploma.

No había fotos suyas, pero las caras de sorpresa fueron todo un retrato.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Relación tóxica

Y ella finge que se lo cree mientras el caballo va cabalgando sus venas y se deja caer sobre la cama deshecha. Es entonces cuando su limpia sonrisa me dice que, aunque no se cree nada de lo que le digo, me sigue queriendo como el primer día porque desde que yo aparecí sabe cómo olvidar y no tiene que preocuparse sobre cómo recordar.

lunes, 21 de septiembre de 2020

lunes, 14 de septiembre de 2020

El listo del atasco

Los intermitentes de adorno, la jeta más grande que la espalda, la vergüenza perdida desde que naciste.


Eres un desgraciado y un maleducado. Pero nada, ahí vas. Ahí sigues metiendo el morro para incorporarte a última hora mientras yo llevo veinte puñeteros minutos en la incorporación. Veinte puñeteros minutos esperando el momento de incorporarme a la nacional mientras tú llegas con tu carita de niño pijo y tu coche caro a meterte a última hora. Un sinvergüenza más. Por culpa de hijos de puta como tú los demás tenemos que andar esperando durante minutos a riesgo de llegar tarde a nuestro puesto de trabajo.

Y encima me tocas el claxon. Encima te haces el ofendido. Pues por mis cojones que no pasas. Pero ¿Serás cabrón? Hala, venga. Y te has metido. Vaya si te has metido ¿Qué haces payaso? Una peineta ¿Me estás sacando el dedo corazón? Pues nada, otro día que no voy a trabajar. Me va a dar igual. Te vas a cagar.

Te sigo, te sigo aunque me tenga que meter por caminos imposibles. Aunque no creo que lo haga, seguro que vives en alguna urbanización pija o eres ejecutivo en un edificio de cristal. Una rotonda, dos, un giro, un recta y aparcas. Bien, aparcas en la calle. No eres tanto entonces si no tienes una plaza de parking. Sólo un pelota rastrero con ínfulas que se cree alguien y no llega a nada. Me acerco deprisa, tú no has reparado en mí, cómo ibas a imaginar que el tipo al que has tocado el claxon te iba a seguir hasta la puerta de tu trabajo. Si no te habías fijado ni en mi coche como te ibas a fijar en mi cara.

Toma, una hostia. Y otra, y otra, y otra, y otra más. Ahí te quedas sangrando, por gilipollas, y ahora me voy a mi puesto de trabajo. Más a gusto que un arbusto. Más feliz que una perdiz. A la próxima vuelves y te cuelas. A lo próxima vuelves y tocas el claxon. So payaso.

Pues claro que volverás a hacerlo, pienso mientras te veo tomar un desvío diferente al mío. Volverás a hacerlo y yo volveré a maldecirte mientras imagino como te sigo hasta la puerta de tu trabajo y te inflo a hostias. Pero ¿Cómo voy a hacerlo? Si soy un mierda que sólo se protege con la imaginación y si soy un paria que no puede perder su puesto de trabajo.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Decisiones

Ahora ya vestido observa el cuerpo desnudo a través de la puerta del balcón donde fuma un cigarrillo. El teléfono parpadea en silencio y observa el nombre de mujer en la pantalla mientras la luna refleja gotas de sudor sobre su rostro. La duda es un monstruo que devora su conciencia y paraliza su carne. Apaga el cigarro y sale de la habitación sin mirar a la cama. Besa a los niños y coge un bolígrafo para escribir una nota. Intenta ser original, pero no quiere pensar. La puerta cerrada y la nota en la nevera. “Voy a por tabaco”.