martes, 14 de enero de 2014

Un día para morir

- Tal vez sea mejor que se quede en casa.

El maldito frío le había calado los huesos y la fiebre había mellado sus fuerzas. Nadie más sabio que el doctor y pocas palabras tan inoportunas como las suyas. Hubiese cancelado cualquier cita por culpa de la gripe ¿Pero como renunciar a un sueño? Abrió el cajón y examinó la entrada. Al carajo el médico. Había muchos días para morir, pero sólo uno para vivir una final de la Copa de Europa.